La Odontología Comunitaria como promoción de la salud bucal

La Odontología Comunitaria como promoción de la salud bucal

Para dimensionar la importancia de la Odontología Comunitaria en la promoción de la salud bucal general, lo primero que hay que tener en cuenta es que el paciente es la comunidad. Este simple hecho determina las diferencias entre la práctica individual y la odontología comunitaria. Las propias características del paciente comunitario condicionan las acciones, las tareas y los métodos del profesional que trabaja en Odontología Comunitaria. Así, mientras que el profesional que trabaja en odontología a nivel privado trata de maximizar las oportunidades de conseguir los mejores resultados, a menudo sin limitaciones de recursos; el trabajo en Salud Pública implica muchas veces lidiar con falta de recursos humanos y materiales, trabajando principalmente en prevención de las principales enfermedades bucales.

En Odontología Comunitaria, la asistencia no se limita al paciente, sino que el examen de un paciente individual corresponde a la realización de una encuesta epidemiológica del grupo o población en el que se desenvuelve. Requiere la coordinación de las acciones de forma ordenada y sistemática para ponerlas en marcha, movilizando recursos a menudos muy distintos y en diferentes áreas. Y no menos importante, diremos que casi fundamental, es evaluar los resultados, puesto que en Salud Pública los recursos son públicos.

Aunque a veces se cuestione la eficiencia de los programas, sin dudas la educación y la promoción de hábitos saludables es una estrategia costo-efectiva, sobre todo si la aplicamos en los niños y jóvenes aún sanos. Las estrategias de promoción y prevención son menos costosas que las de curación, rehabilitación o limitación del daño. Las escuelas y las guarderías son los ambientes ideales para impartir educación en salud general y en salud bucal a los niños, sus familias y sus maestros. La promoción de una adecuada alimentación, que incluya frutas, verduras y fibra, y reduzca la ingesta de sal, azúcares refinados y grasas saturadas, con el incremento en la actividad física puede causar un impacto en las enfermedades no transmisibles. De esta manera, no solo se reduce la prevalencia de caries y enfermedad periodontal, sino de las enfermedades crónicas.

Tenemos una oportunidad como profesionales de trabajar por la salud de la gente, de integrarnos a los equipos de salud. Al generar buenos hábitos de higiene, haciendo que los sujetos se responsabilicen por su autocuidado y adopten estilos saludables de vida podemos generar un impacto en la salud bucal y en la salud general de las comunidades.